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Consejos sobre ecoeficiencia, noticias, pensamientos sobre el desarrollo sustentable y todo lo que atañe a lo ambiental.
Algunas reflexiones sobre el ambiente
El ecologismo no salvará al mundo, pero puede mejorarlo
¿Por qué últimamente se escuchan voces, algunas anónimas y otras visibles, que argumentan en contra de los ambientalistas y de quienes se animan a defender los recursos naturales de la expoliación y el ultraje? Siempre que aparecen conflictos ambientales, sociales o políticos donde la dimensión ambiental emerge entre los argumentos mencionados, también surgen ataques de quienes sienten peligrar sus intereses.
Trato de pensar qué podrían hacer pequeños grupos de personas autoconvocadas, llamadas por algunos, peyorativamente, "ecologistas", frente al sistema social, político y económico imperante, y me surgen dos reflexiones. La primera, es que en estas cuestiones de poder, se enfrentan los intereses individuales, e indudablemente privados, con el interés público. El interés privado se refiere mayoritariamente a la renta personal o corporativa -legítima en la mayoría de los casos-, aunque también solemos encontrarlo entre quienes no ansían nada más que poder por el poder mismo. En cambio el interés público, por definición se refiere al poder colectivo, aquel que pertenece a todos y a la vez a nadie en particular. Es el interés de todos. Ese es el primer corte, ya que al interés privado no le interesa el interés público, incluso lo resiste, sobre todo cuando las acciones humanas que pueden generar beneficio para unos pocos "privados", es alertada y resistida por quienes defienden "lo público". Y los ecologistas están a la vanguardia de este interés público cuando reclaman por una ciudad más limpia, por el salvaje avance inmobiliario sobre algunas de nuestras mejores tierras agrícolas, por áreas naturales protegidas “más protegidas”, por un transporte público seguro y eficiente o ante el riesgo ecológico y social de actividades de enorme escala que se nos propone como la minería. Es en definitiva un choque entre el poder corporativizado y el poder ciudadano, que aunque esté fragmentado, en ocasiones se hace sentir.
Lo siguiente es que el ecologismo, y por extensión también el ambientalismo, nos enfrenta con nuestra propia esencia perdida. La reflexión del ecologista podrá ser tachada de extremista, equivocada, rayana la locura o enfrentada al mal llamado progreso, pero nunca se podrá decir que no es comprometida ni sincera, dos palabras que no solemos escuchar muy seguido. Y a veces también escuchamos que sus afirmaciones son inciertas, aunque todos en el fondo sabemos que el reclamo ecologista en defensa del planeta es tan urgente como necesario.
Obviamente que muchos sienten que “ser ecológicos” es una plataforma hacia otros fines menos altruistas, aunque quizá legítimos, y también hay quienes se aprovechan de “lo ecológico” solamente para seguir manteniendo el status quo, maquillando de verde lo que en verdad es negro y está sucio. Y es verdad hasta la médula cuando decimos que “hay de todo en la viña del señor”, aunque afortunadamente la viña ecologista es de buena cepa y nadie se animaría a considerar a estos dos grupos como paladines de la defensa del planeta.
En síntesis, el ecologismo es una fuerza de choque a nuestra propia necedad, al capricho de querer vivir a costa de los demás, a la inhumana pretensión de destruir nuestra casa (el “oikos” de los griegos) para mantener una "calidad de vida" que no sabemos bien adonde nos llevará. Y por eso el ecologismo es molesto, porque nos desnuda en nuestra propia mirada consumista, porque nos enfrenta a lo peor de nuestras acciones y pensamientos respecto de lo que queremos para el futuro de nuestros hijos, porque en la frente del ecologista está pintada la palabra dignidad, que hoy es un bien más que escaso.
Y si el ecologismo molesta al sistema, hay que eliminarlo, desacreditarlo, reducirlo a su mínima expresión, amordazarlo, rodearlo hasta escuchar su rendición. Pero hay una mala noticia para sus detractores. El ecologismo emerge de todas las luchas, aun las perdidas. El movimiento ecologista ha sido el único que ha traspasado la barrera de la modernidad, instalándose como baluarte del posmodernismo, traducido en miles de grupos y organizaciones por todo el planeta, formando uno de los pocos movimientos globales existentes en la actualidad.
Entonces, ¿qué hacer con el ecologismo?. La pregunta no es sencilla, porque hacerse socio de este club implica repensar una serie de actitudes y acciones que tenemos cotidianamente, que afectan no solamente al planeta, sino a nuestra propia vida. Incluye cómo nos alimentamos, a quiénes escuchamos, cómo nos vestimos, cómo nos trasladamos, qué propuestas políticas avalamos y en definitiva, cómo debemos vivir el presente para darle una oportunidad al otro de seguir satisfaciendo sus necesidades en el futuro.
Se trata en definitiva de buscar dentro de nosotros una respuesta que no está ni en el cerebro, ni en los bolsillos, está en nuestros corazones esperando ser rescatada.
2 comentarios:
Hola Eduardo...bueno ves? La laguna de los horcones es para mí el lugar más maravilloso en el que estuve en mi vida porque desde ahí ves el Aconcagua...-y te digo que para mí-el silencio,la inmensidad que se vive allí es indescriptible...no me hubiera querido ir nunca...
ahora...mi amigo René y yo somos unos ilusionistas y soñadores que desde que la red nos encontró andamos caminando juntos.....en la distancia ..........estaría bueno que nos expliques en qué cambiaría que ese lugar se convierta en Parque Nacional y que pienses si de alguna manera nosotros desde nuestros sitios te podríamos ayudar....
Saludos
La Dama...
Me encantan estas coincidencias...! Bueno, algún día si venís de vuelta a Mendoza podremos llegar un poco más arriba de Horcones.
No te preocupes, quizá vos te fuiste de Horcones, pero el sitio nunca se irá de vos, estará en tus retinas y en tus sentidos por siempre.
Aconcagua ya es parque provincial, busco que otros sitios que no están protegidos tengan ese rango. Fundamentalmente mi deseo es proteger estos maravillosos paisajes y sus recursos naturales, especialmente el agua, ya que por ejemplo, de los arroyos del Cordón del Plata toman agua casi 1 millón de mendocinos, y nadie lo ha protegido aún...!
Quizá sí podrían ayudar, dejenme ver de qué manera.
Lo maravilloso de todo esto es que comencemos a compartir cosas con otros a miles de kilómetros de distancia y sin conocernos personalmente. Estamos interconectados, ¿no te parece?
Anoche estuve "miroteando" un poco más tu blog, se ve que sos buena con el photoshop...! <:-D (la del vestido sesentista está excelente, muy sicodélica...!), aún me falta leer un montón, ¿sabías que también intento escribir? algún día si querés te paso algo, aún no me animo a ponerlo en el blog, no superé esa etapa.
Enseguida le escribo a René.
Eduardo
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